La tristeza que aparece sin motivo… pero con historia
Miquel Pocurull · BLOG
Hay personas que llegan a mi consulta diciendo algo parecido a esto:
—No entiendo qué me pasa. No debería estar triste.
Y cuando empiezan a explicar su vida, todo parece razonablemente bien: no hay una ruptura reciente, no han perdido el trabajo ni están atravesando alguna crisis evidente.
Sin embargo, la sensación persistente de tristeza es real. Una especie de niebla emocional difícil de explicar. Y, precisamente por eso, suele generar más inquietud.
Porque cuando encontramos una causa clara para lo que sentimos, podemos darle sentido. Pero cuando la tristeza aparece aparentemente «de la nada», tendemos a pensar que algo funciona mal dentro de nosotros.
Sin embargo, muchas veces la tristeza no llega sin motivo, pero sí sin una causa inmediata, que no es lo mismo.
Las emociones también tienen memoria
Desde una mirada experiencial, sabemos que las emociones no nacen únicamente de lo que ocurre hoy. También responden a experiencias que quedaron abiertas, necesidades que no pudieron expresarse o partes de nosotros que aprendieron a quedarse en silencio para poder adaptarse.
A veces la vida nos exige seguir adelante demasiado rápido.
Seguimos trabajando, cuidando, funcionando…
Pero determinadas experiencias no desaparecen porque dejemos de mirarlas. Quedan almacenadas en forma de tensión, de cansancio, de distancia emocional o de una tristeza que aparece mucho tiempo después.
No porque estemos retrocediendo, sino porque quizá, por primera vez, existe suficiente espacio para sentirlas.
Cuando ya no hace falta "sobrevivir"
Hay algo que se observa muy claramente en terapia:
Muchas personas no conectan con su tristeza durante los momentos más difíciles de su vida. Lo hacen después.
Cuando la crisis termina.
Cuando los hijos crecen.
Cuando el trabajo deja de absorberlo todo.
Cuando la urgencia disminuye.
Es entonces cuando aparece algo que llevaba años esperando.
No porque la persona esté peor, sino porque ya no necesita invertir toda su energía en “sobrevivir”.
Y lo que había quedado pendiente, “aparcado”, empieza a pedir atención.
La tristeza como señal, no como enemiga
En nuestra cultura, la tristeza se vive como algo indeseable; un problema que debe resolverse rápidamente.
Pero la tristeza tiene sus funciones:
Nos ayuda a reconocer pérdidas, nos invita a detenernos, nos señala aquello que ha sido importante para nosotros… y a veces también nos muestra partes de nuestra historia que nunca tuvieron espacio suficiente.
La pregunta entonces deja de ser «¿Cómo hago para dejar de sentir esto?» y pasa a convertirse en «¿Qué intenta mostrarme esta tristeza?»
Escuchar antes de corregir
En nuestro afán por combatir la tristeza con explicaciones racionales, nos decimos frases como:
«Debería estar agradecido.»
«No tengo motivos para sentirme así.»
«Hay gente que está peor.»
Pero las emociones no suelen transformarse porque discutamos con ellas.
Por el contrario, cambian cuando encuentran un lugar donde ser escuchadas. Cuando dejamos de exigirles que desaparezcan.
Cuando nos acercamos a ellas con curiosidad en lugar de con juicio.
No estás fallando
No estás siendo débil, ni una persona negativa. Quizá simplemente hay una parte de ti que lleva demasiado tiempo esperando ser escuchada, y que ahora ha encontrado la forma de llamar a la puerta.
Porque algunas emociones no desaparecen cuando las ignoramos. Solo esperan.
Y cuando por fin aparece un poco de espacio, vuelven para contarnos una historia que todavía necesita ser escuchada.
¿Hay alguna tristeza en tu vida que llevas tiempo intentando explicar… cuando quizá lo que necesita es ser escuchada?
Tu tristeza no es un fallo. Es una parte de ti pidiendo un lugar. Te invito a escucharla y te ofrezco acompañarte si te decides a hacerlo.
Solicita tu sesión gratuita: ¿Hablamos?
Reflexiones para detenerse y entender lo que te pasa...
…desde la óptica de la Psicología humanista. Sin ruido. Sin prisas. Solo contenido cuidado, una vez por semana.
Primera sesión gratuita.
Da el primer paso sin compromiso.
Regálate una primera conversación para explicarme qué te está pasando, y ver si puedo acompañarte.
Miquel Pocurull
Psicólogo sanitario y terapeuta humanista
Te acompaño desde la escucha, la presencia y el cuidado.
Terapia Focalizada en la Emoción · Focusing
Presencial (Madrid) y online
Primera sesión gratuita.
Da el primer paso sin compromiso.
Regálate una primera conversación para explicarme qué te está pasando, y ver si puedo acompañarte.